Suicidio Adolescente

Profesores de instituto y adolescentes. Prevención del suicidio, las autolesiones, ingesta de pastillas y muertes.

Profesores de instituto y adolescentes – Prevención del suicidio, las autolesiones, ingesta de pastillas y muertes.

¿Como puedo reconocerlo?

  • Aparecen amenazas reiteradas de matarse y quitarse la vida.
  • Alusiones a veces veladas o planteadas de forma indirecta, acerca de la propia muerte.
  • Reiteración de la temática de muerte, sobre la base previa de la existencia de ciertos factores de riesgo y/o co-morbilidad, tanto a nivel individual como familiar y/o social.
  • Interés reiterado, que puede llegar a ser morboso, por aclarar diversas formas de muerte y suicidio (p.e. saber sobre dosis letales de determinados fármacos; efecto contagio del entorno cuando ha ocurrido algún suicidio con dramatismo y/o espectacularidad y que atraiga su atención).
  • Incremento innecesario de exposición a riesgos, tanto por exposición directa como por verbalización reiterada.

¿Qué preguntar? Con niños y al inicio de la adolescencia es necesario adaptar las estrategias de los adultos a la edad del menor y tener en cuenta los siguientes aspectos:

  • Siempre debe ser una sola persona la que hable con el niño, aunque haya otros profesionales presentes. Las preguntas abiertas evocan mucha ansiedad a los niños y adolescentes; lo que puede frustrar los objetivos de evaluación e intervención
  • El uso de preguntas cerradas puede reducir el nivel de ansiedad hasta que el niño se sienta menos amenazado; entonces se podría hacer alguna pregunta abierta, para continuar, de nuevo con preguntas cerradas
  • Se puede empezar preguntando: “¿sabes que tus padres nos han llamado?” Si el menor responde que no lo sabe se le puede empezar a describir resumidamente lo que ha pasado y la preocupación existente: “Tu madre te vio acercándote a la ventana y está preocupada porque podrías haberte hecho daño”
  • Siempre que sea posible, hablar con los padres, para que tengan la posibilidad de exponer su visión de los hechos. Los objetivos son recoger información útil, establecer confianza y comunicación, y empezar a intervenir mínimamente sobre la conducta suicida.

Algunas preguntas que pueden ser útiles… Determinar la presencia de ideación o conducta suicida anterior o actual:

  • ¿Te sentiste alguna vez tan molesto que hubieses deseado o no estar vivo o querer morir?
  • ¿Hiciste algo alguna vez que sabías que era tan peligroso que te podía hacer daño o incluso matarte?
  • ¿Te has hecho alguna vez daño o has intentado autolesionarte?
  • ¿Has intentado alguna vez quitarte la vida?
Evaluación de los intentos suicidas
  • ¿Le dijiste a alguien que querías morir o estabas pensando en la muerte?
  • ¿Preparaste algo para matarte?
  • ¿Había alguien cercano o estaba contigo cuando intentaste quitarte la vida?
  • ¿Creías que lo que hiciste te iba a matar?
  • ¿Después del intento de matarte piensas todavía que quieres morir o piensas que quieres vivir?
Preguntas para niños de menor edad cuyos conceptos de tiempo, causalidad y muerte puede que todavía no estén integrados:
  • ¿Piensas en cómo matarte más de una o dos veces al día?
  • ¿Has intentado matarte desde el último verano /desde que comenzó el colegio?
  • ¿Qué piensas que sucederá cuando intentes…….. saltar por la ventana?
  • ¿Qué sucedería si tú murieses? ¿Cómo sería?
Evaluar el impacto potencial del estado emocional actual del niño sobre el recuerdo de la ideación o conducta suicida
  • ¿Cómo recuerdas que te sentías cuando estabas pensando o intentando matarte?
  • ¿Te sentiste entonces de forma diferente a como te sientes ahora?
Determinar los factores precipitantes y los factores de riesgo
  • ¿Has pensado o intentado matarte antes?
  • ¿Te llevas bien con tu familia? ¿Y con tus amigos?
  • ¿Ha ocurrido algo recientemente que te haya alterado?
¿Cómo actuar?
El objetivo final de la actuación urgente es la anulación del intento en ese momento, persuadir para buscar aspectos que sirvan para seguir viviendo y tratar de enlazar con otros recursos de ayuda especializados o de nivel superior. La actuación es conveniente hacerla en un lugar tranquilo, con pocas distracciones ambientales y sin material peligroso al alcance de la persona La reacción emocional inicial de la persona a los intentos de acercamiento del personal de ayuda debe examinarse cuidadosamente; ofrece mucha información que no hay que desaprovechar. Es importante preguntar por las intenciones respecto al suicidio, aunque ello no implique que la persona nos responda con sinceridad. Preguntar es una de las estrategias de prevención más importantes en el suicidio.
 
Pautas:
  • La escucha reflexiva y sensible es fundamental para encauzar adecuadamente la intervención con el suicida. Es preciso partir de lo concreto
  • Interesarse por las razones que le han conducido al suicidio, sin que parezca un interrogatorio policial ni planteando preguntas innecesarias (p. ej. ¿qué te pasa?, ¿Por qué quieres hacerlo?)
  • Mostrar una conducta empática y estable, que infunda en la persona sensación de seguridad y control. No hacer movimientos bruscos
  • Demostrar comprensión cuando exponga sus razones para dejar de seguir viviendo
  • Facilitar la expresión de sentimientos que no se comparten habitualmente. Legitimarlos.
  • Ayudarle a verbalizar sus preocupaciones (los fantasmas dejan de serlo cuando se les pone nombre)
  • Conversar sin agobiarle y respetando su propio ritmo para hablar. Recalcar que siempre es mejor hablar antes de actuar y tener en cuenta que siempre es posible aplazar la decisión “siempre puedes suicidarte otro día”
  • No juzgar su conducta (especialmente con nuestro comportamiento no verbal)
  • Buscar las posibles razones que tiene para vivir y centrarnos en ellas
  • Ayudar a la persona a descubrir otras alternativas (distintas a la autodestrucción), que pueda realizar de manera más o menos inmediata
  • Emplear ideas religiosas o morales sólo si la persona hacer referencia a ellas
  • Cuando dudan sobre su decisión puede ser útil hacerles ver que el suicidio puede ser lento, doloroso o infructuoso
  • Transmitirle que no es efectivo comportarse de forma impulsiva en situaciones problemáticas
  • Buscar objetivos satisfactorios que pueda tener la persona (inmediatos o a largo plazo)
  • Presentar a la persona estrategias prácticas para la crisis, que deberán adaptarse a cada caso para establecer en la persona puntos de agarre (los hijos, un proyecto laboral de promoción profesional, un acontecimiento personal o familiar, etc.)
  • Pedir permiso para involucrar a otros miembros de la familia, amigos u otras personas que sea necesario para poder ayudarle, especialmente en adolescentes
  • Cuando se considere que el intento de suicidio puede estar controlado, buscar valoración médica
  • Si se realiza el traslado a un centro sanitario, valorar la posibilidad de que el trayecto esté acompañado.

¿Qué puedo hacer si soy un profesional?

    1. NO DRAMATIZAR y saber contener la situación: ser receptivo, no culpabilizar y escuchar, pero sobre todo no minimizar ni despreciar lo que se expresa ni a quien lo expresa.
    2. Cualquier actuación de tipo terapéutico debe ser presentada sin culpabilizar, ni planteada como un castigo, sino como una posibilidad de ayuda a determinadas dificultades y como una posibilidad de acercarse a un tipo de comprensión distinta de la problemática existente.
    3. Realizar una Historia Clínica detenida y completa, tanto de los antecedentes personales como familiares, pero recabando una especial información sobre los siguientes aspectos:
  • Aspectos relacionales y causas que se pueden considerar como desencadenantes.
  • Antecedentes psiquiátricos y/o de otros cuadros suicidarios.
  • Historia precedentes de fugas, impulsividad.
  • Tipo de convivencia: con la familia, ruptura familiar, institución.
  • Quejas principales sobre la conducta y comportamiento del niñ@ y de su familia.
  • Reincidencia en el consumo de alcohol/drogas en un plazo de tiempo (p.e. los últimos seis-doce meses).

Recabar información de otras instituciones en las que se desarrolla la vida del niñ@, como puede ser la escuela: conducta, fracaso/éxito escolar, preocupación por el tema de la muerte, tipo de relaciones interpersonales, conducta social.

Informaciones del medio social: amistades, tiempo libre.

Si evaluado el conjunto de la situación aparecen factores que inducen a pensar en SUMACION de varios riesgos: REMITIR a un profesional de salud mental

 

Pautas para tratar el suicidio adolescente en el sistema educativo ante la ideación suicida:

  • Integrar la percepción y sentido de la muerte dentro de los contenidos pedagógicos con un criterio evolutivo.
  • DESDRAMATIZAR el acto suicida, pero sin minimizarlo ni despreciarlo.
  • NO BUSCAR CULPABLES: Ni en profesorado ni en la familia ni en el niñ@, sino intentar abordar la situación con una comprensión diferente, intentando darle el sentido que ese acto tiene para el niñ@.
  • NO GENERALIZAR los contenidos: Cada niñ@ con intención suicida es un caso diferente personal e intransferible.
  • NO HAY UNA PERSONALIDAD SUICIDA ESPECIFICA, hay que estudiar al niñ@ en su medio y en su contexto:
    1. Percepción de la muerte: Es habitual que el niñ@ pregunte por el sexo, el amor y la muerte. Esta situación debe tenerse en cuenta, sin angustiarse en tener que hacer una intervención pormenorizada, ni tampoco por el hecho en sí de un niñ@ que explicite la pregunta sobre estos temas.
    2. Es frecuente que las preguntas sobre la muerte, se dirijan a un sujeto de “confianza” del niñ@, sea un tutor o profesor actual o pasado.

Afrontar el acto suicida en la clase:

  1. No dramatizar ni culpabilizar.
  2. Posibilitar formas de expresión verbalizadas o en dibujos de las ideas y/o fantasías que el acto haya podido movilizar.
  3. Recibir la “versión” de los niñ@s y respetar su secuencia: Aclarar las dudas pero evitar adelantarse a ellas, permitir que se expresen y aclararlas sin eludirlas ni angustiarse, pero tampoco caer en la morbosidad o la fácil evitación de este tipo de problemas.
  4. Enseñar a los adolescentes a no mantener en secreto una confesión de suicidio que les haya hecho un amigo. No implica una traición a su confianza, sino un gesto de interés para prolongar la vida del amigo.
  • Valorar, a demanda de la institución escolar, la posibilidad de que algún técnico de Salud Mental Infantil pueda acudir trabajar en el Colegio a diversos niveles: con el profesorado, APAS o, más excepcionalmente, directamente en la misma clase.
  • Contribuir a la observación evolutiva del niñ@: reacciones, sociabilización, actitud, integración en diversas actividades.
  • Derivar a Atención Primaria de Salud o a Salud Mental Infantil cuando las dificultades sean evidentes para el manejo de la situación.
  • NO CONFUNDIR causas aparentes y desencadenantes o precipitantes con factores mórbidos de personalidad que subyacen en el acto suicida.
  • PREPARAR EL RETORNO del niñ@ que ha llevado a cabo el acto suicida, para ello hay que considerar que se precisa tiempo, comprensión y evitar todo tipo de precipitaciones:
    1. Crear un ambiente todo lo natural y espontáneo que sea posible.
    2. Evitar los contactos artificiales, sobreprotectores o de rechazo.
    3. Normalizar las exigencias y límites, con el fin de evitar posiciones de chantaje afectivo y/o fragilidad y/o marginación.

Ante el suicidio consumado:

  • No reducir el suicidio del niñ@ a las causas aparentes, confundiendo efectos y causas (p.e. un suicidio después de un suspenso no implica que el suspenso sea la etiología del suicidio).
  • Valoración adecuada, clarificación de las dudas y abordaje de los diferentes sentimientos de culpa que puedan emerger.
  • Escuelas con flexibilidad para abordar y manejar diferentes situaciones conflictivas (p.e. fracasos escolares repetidos; trastornos de conducta; problemas emocionales de diversa índole) van a tener una mayor posibilidad de abordar el acto suicida de uno de sus miembros.
  • Abordar la situación con los compañeros (docentes y discentes) del suicida.
  • Se debe valorar la posibilidad del retorno de los herman@s al colegio, ell@s necesitan un ambiente receptivo y respetuoso sin culpabilizar.

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